¿Qué está pasando? ¿Qué nos está pasando?
Hoy la paz se compra con territorio. Ayer, era paz a cambio de nada. Esto es lo que parece esconder la nueva estrategia norteamericana: como ese señor medieval que dicta el destino de Ucrania y Gaza.Un derecho que va desde el Donbás a la trágica ilusión económica de un resort con vistas al Mediterráneo oriental. Solo él va a decidir qué se hace, cómo se vive, se viste y dónde se firma. Y enfrente, ya no hay nadie.
Europa: ricos que aparentan sin tener. Escuchan pacientes, con una profunda disfunción, frente a una mesa de un despacho oval, su propio destino, como si les echaran cartas del tarot. Mientras tanto, en Egipto, testifican silenciosos —de espaldas— la firma de una supuesta paz. Así es el nuevo “orden mundial”: un posdesorden.
La politóloga Martínez Bascuñán habla del “fin del mundo común”. De un espacio donde los líderes inventan mentiras y relatos alternativos. Autócratas que construyen una realidad que nos arrastra hacia ellos. La mentira ya triunfa y consigue que no creamos en nada.
Hoy no funcionan las escaleras de Naciones Unidas. ¡Vaya! Esto sirve para decirle al mundo que organismos que trabajaron por la paz durante décadas ya no sirven. Molestan. Ni sus escaleras mecánicas funcionan. Ahora el orden no lo marcan los organismos estúpidos y estériles. Ahora, el nuevo desorden lo marca un nuevo poder. Los autócratas de las nuevas democracias. Una infección bacteriana —de populismos— donde somos incapaces de encontrar el antibiótico adecuado.
Hemos cambiado nuestras vidas. Nuestras costumbres. Desde el COVID, dejamos de utilizar hasta el dinero en metálico, incluso aprendimos a utilizar los QR de los restaurantes. Con el efímero apagón nos reencontramos con una prehistórica necesidad de subsistencia. Descubrimos que somos muy dependientes. Frágiles. Se inflamó una preocupación por la supervivencia humana por lo cotidiano. ¿Qué nos está pasando?
La realidad es delirante: “Yo odio a mis rivales”; así se manifestaba el máximo dirigente mundial en el funeral del joven asesinado Charlie Kirk. Una amenaza más. Aquí desaparece el respeto por la convivencia. La confianza se desvanece cuando se normaliza lo excepcional. Ese espacio rompe la brecha de la sociedad sensata y pierde el equilibrio necesario para poder vivir en paz.
Él, un aspirante al Nobel de la Paz. Puede parecer increíble. No obstante, Nietzsche afirmaba que Zeus quiso que los hombres muy atormentados no renunciaran a sus vidas. Por eso les dio la esperanza.